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17/5/08

Indianismo

INDIANISMO en America


A partir de la década de 1970, como respuesta al enquistado indigenismo, surge el concepto de indianista. ¿En qué sentido? Desde sus inicios, el discurso indigenista ha experimentado todas sus variaciones discursivas y conformación ideológica desde el no indígena.
Españoles, criollos y mestizos, en diversos momentos históricos, han establecido un discurso de idealización del indígena y lo indígena. Así, los grupos indígenas, o al menos investigadores y gente entusiasta, han apoyado para que se conozca la otra versión del ser indígena, su cultura y su historia: aquella que viene desde los propios indígenas. A esta tendencia en contra del indigenismo –nombre de por sí siempre cuestionado- se le denominó indianismo. Surgen entonces organizaciones indianistas e indigenas por toda la región de Americana.
En ese contexto de Marxistas, Comunistas Troskistas y Liberalismo en Bolivia, surge el indianismo de Fausto Reinaga, que le reclama al indigenismo su deseo de “asimilar” al indio y propone el indianismo como el indio y su revolución (Revolución India), además se manifiesta en contra de la tipificación de ‘indígena’ y principalmente desarrolla su teoría identificando el problema nacional como un problema de razas. Para él, la contradicción principal no es la lucha de clases, sino la ‘lucha de razas’, la oposición del indio y del occidente.
Reinaga se concentra mucho en la cuestión de la raza, la influencia marxista que en algún momento reconoció tener, se deforma del todo, eso demuestra al terminar su tesis india exclamando: ¡Indios de todos los países, uníos!; lo que al final le lleva a un racismo basado en una religiosidad indígena, con ninguna posibilidad práctica. Como la existencia del Partido Indio de Bolivia.
Pero Reinaga por la radicalidad y contundencia, no logra captar muchos adeptos a su corriente y más bien quienes adoptan el indianismo lo hacen para alimentar la retórica indigenista en pro de asimilarse al Estado.
De esta manera en los 70s se da otro movimiento intelectual, el katarismo (que es lo misno:Indianismo) que en parte recoge el radicalismo de Reinaga, pero también al asumir el rol sindical que el Estado le otorga, se torna idigenista por la negociación permanente en la política estatal.
Esta etapa sindicalista hace que el indigenismo y el indianismo como corrientes ideológicas pugnen entre sí en algunos casos; pero de alguna forma también se vayan fusionando hacía una sola línea política de asimilación estatal y hacia una retórica indigenista que recurre a un pasado indígena emblemático para legitimarse en cada vez más instancias nacionales e internacionales.
Justamente en los 80s, una de las políticas neoliberales más importantes para mantener sino silenciadas, ‘controladas’ a las masas indígenas en todo el mundo es el Convenio 169 de la OIT y acualmente la Declaracion de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, sobre pueblos indígenas Origenarias y tribales que se ratifica una y otra vez, y es preocupación permanente del Banco Mundial, las Naciones Unidas y los demás organismos del imperialismo.
En este Convenio se ‘oficializa’ la retórica indígena y sirve de sustento a la corriente “originaria” que se desarrolla actualmente en Bolivia. Lo ‘originario’ como una concepción metafísica y ahistórica, que señalaría que existe una relación inmanente de los indígenas con el medio ambiente, que por ellos no pasó la historia y que son hoy lo que fueron hace cientos de años. A esta retórica del “eterno originario” se pliegan otro tipo de concepciones como la ‘interculturalidad’ y el ‘pliri-multi’, que hablan de la relación de estos indígenas ahistóricos con el resto del mundo, con quienes ‘cohabitan” y quienes “aceptan su diversidad”.

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